Precio cada 100 g. El valor final se calcula según el peso real de la pieza (entre 150 y 300 g aprox.).
Su nombre viene del francés racler, raspar, y resume la manera clásica de comerlo: se calienta la cara cortada del queso y, cuando empieza a burbujear, se raspa directamente sobre papas hervidas. Es un queso pensado para ser fundido, y ahí muestra todo lo que tiene.
Con el calor, la pasta se vuelve sedosa y elástica, y el sabor se abre: aparecen notas lácteas, un costado frutado y una acidez suave que evita que resulte pesado. En frío es más discreto y delicado, y gana intensidad en las piezas más maduras.
No hace falta tener el aparato especial para disfrutarlo. Podés fundirlo en una sartén o en el horno y servirlo sobre papas, pan de campo tostado o verduras asadas, con pepinillos, cebollitas encurtidas y algunas fetas de fiambre al costado.
Perfil: Fundente · Cremoso · Frutado · Lácteo
Ideal para: Fundir sobre papas, pan tostado o verduras, con encurtidos y fiambres.
Viene fraccionado y sellado al vacío.
Recomendación: retiralo de la heladera y del envase al vacío unos 15 minutos antes de servirlo. Ese tiempo a temperatura ambiente ayuda a que recupere su textura y exprese mejor sus aromas y sabores.