Precio cada 100 g. El valor final se calcula según el peso real de la pieza (entre 150 y 300 g aprox.).
Lo primero que llama la atención es la línea oscura que lo cruza por el medio: una veta de ceniza vegetal que es la marca de identidad de este queso inspirado en la tradición del Jura francés. En su origen, esa ceniza separaba dos capas de cuajada; hoy se mantiene como su sello visual.
Con más de 45 días de maduración, desarrolla un sabor definido: lácteo, algo terroso, con un fondo que puede recordar a frutos secos. No es un queso tímido, pero tampoco agresivo. Tiene esa presencia particular que hace que alguien pregunte qué es apenas lo ve en la tabla.
Cortalo en triángulos o lonjas que atraviesen la veta, así se luce al servirlo. Acompañalo con pan de campo, nueces o avellanas y un vino tinto de cuerpo medio. Fundido sobre papas hervidas también es una gran opción para una noche fría.
Perfil: Definido · Terroso · Lácteo · Particular
Ideal para: Ser protagonista de una tabla con pan de campo, frutos secos y vino tinto.
Viene fraccionado y sellado al vacío.
Recomendación: retiralo de la heladera y del envase al vacío unos 15 minutos antes de servirlo. Ese tiempo a temperatura ambiente ayuda a que recupere su textura y exprese mejor sus aromas y sabores.